
La Colección Isla Mocha, reunida por el Museo Histórico Nacional entre 1940 y 1954, se formó a partir de tres ingresos distintos: la primera parte fue comprada a Otto Brendel en 1940 a través de Humberto Pizarro Bravo (representa el 63% de la colección); la segunda, donada en 1943 y 1950 por el mismo Humberto Pizarro Bravo (representa el 31% de la colección); y la última, obsequiada en 1954 por Juan Aguilera Bello (representa el 6% de la colección). Estas piezas fueron trasladadas al Museo Nacional de Historia Natural en 1969 y registradas entre los años 2012 y 2013.
Estas piezas son relevantes por varias razones. En primer lugar, los conjuntos de piezas arqueológicas provenientes de la isla no son muy abundantes y estos artefactos fueron adquiridos cuando aún no existían investigaciones arqueológicas sistemáticas en la isla. En segundo lugar, la colección está compuesta por una gran variedad de piezas, lo que la hace muy representativa de los testimonios materiales derivados de las ocupaciones agroalfareras de la isla (500-1500 d. C.). En tercer lugar, la colección tiene algunos objetos singulares que no se encuentran en otros grupos de piezas provenientes de la isla.